La gestión del conocimiento como eje articulador del Modelo Integrado de Planeación y Gestión
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Los conocimientos que tienen las organizaciones constituyen un activo de inigualable valor, pero de poco sirven si los mismos no son detectados, organizados, gestionados, conservados y transferidos adecuadamente. Estas actividades se facilitan con la implementación de un sistema de gestión del conocimiento, el cual permita a las organizaciones evitar la pérdida del conocimiento, incrementar sus curvas de aprendizaje y generar nuevos conocimientos para facilitar la toma de decisiones y acciones, que resulta en una mayor productividad y competitividad. Las entidades públicas, a través de la dimensión 6 del Modelo Integrado de Planeación, han asumido también la gestión del conocimiento que tiene como propósito no solo su gestión, sino su mejoramiento.A través del desarrollo de la propuesta de investigación del proyecto FODEIN Multicampus “La gestión del conocimiento como eje articulador del MIPG: un enfoque sistémico desde la norma ISO 30401:2018”, el grupo de profesores: Guillermo Peña Guarin (Bogotá), Amable José Pérez (Villavicencio), Ingrid Carolina Moreno (Bogotá) y Astrid Jaime de la Uniminuto plantearon el diseño de una estrategia para la implementación de la gestión del conocimiento en las entidades del orden territorial del sector público colombiano a partir de los principios y requerimientos de la norma técnica ISO 30401:2018. El objetivo es que la gestión del conocimiento se convierta en el eje articulador del MIPG y aporte al desempeño de las entidades. Se trata de una investigación con enfoque sistémico, la cual, a partir de la recolección de información y análisis de literatura, identifica los criterios de articulación de la norma técnica ISO 30401, la dimensión 6 del MIPG y las demás dimensiones para diseñar la estrategia de implementación y validarla para determinar su aplicabilidad.Entre sus beneficios está que las instituciones públicas al mejorar su gestión del conocimiento, mejoran la atención al público en general o la ciudadanía. Los procesos de toma de decisiones en las entidades públicas son lentos y están mal informados; no se fundamentan en datos adecuados o actualizados, lo cual incrementa la incertidumbre, la imprevisibilidad y la sorpresa. La gestión del conocimiento implica reducir la incertidumbre mediante el tratamiento de los datos relevantes, para transformarlos en información y luego en conocimiento útil y pertinente para soportar las decisiones y las acciones de la entidad. De este modo, responde con rapidez a los cambios acelerados del entorno y de las partes interesadas.


