Fray Juan Francisco Correa Higuera O.P es el nuevo Vicerrector Académico en la Santoto Villavicencio
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El pasado 28 de enero, el Auditorio Mayor de la Universidad Santo Tomás, seccional Villavicencio, fue el escenario de una solemne ceremonia que marcó el inicio de una nueva etapa para la institución: la toma de posesión del nuevo Vicerrector Académico. Ante la comunidad tomista, autoridades regionales y académicos, el directivo asumió el liderazgo de los procesos de formación y excelencia de la seccional, trazando una hoja de ruta enfocada en la innovación y el compromiso social con la región. A continuación, compartimos el discurso íntegro pronunciado durante este acto oficial.
Una orquesta sinfónica suele estar compuesta de muchas personas. Hay naturalmente un director, quien coordina la armonía, compasa los ritmos con su batuta, escoge los músicos y da un cariz propio a las piezas a interpretar. Luego, hay varios grupos de músicos: las cuerdas, la percusión y los vientos. Cada grupo se subdivide en una variedad de sonidos y de materiales que logran, armonizados todos, el placer y el consuelo de la música. Dentro del conjunto de los músicos, hay uno, en todo caso, que tiene una función capital, y por lo mismo, de especial valor: el concertino o violín principal. Bajo la guía del director de la orquesta, el concertino es quien lidera y coordina a sus colegas en términos técnicos, dirigiendo, por ejemplo, la afinación de los instrumentos. Es también el enlace entre el director y el resto de los músicos, y en ocasiones, interpreta solos en los que se destacan sus virtudes profesionales.
El ejercicio del Vicerrector académico de una universidad es, a mi parecer, comparable al del concertino. Desde esta función, el vicerrector se ubica en un lugar privilegiado para apoyar la materialización de las proyecciones y horizontes planteados desde la dirección: ya sea desde la rectoría seccional o desde la rectoría general. La brújula que orienta su camino es, sobre todo, aquella en la que se plasman los principios y objetivos del Proyecto Educativo Institucional y de la estrategia multicampus Ecos 5[1]. Diría, continuando con la metáfora que he empleado desde hace un momento, que estas hojas de ruta son las partituras que nos corresponde interpretar, entendiendo el ecosistema multicampus como una estructura para la cooperación a nivel de procesos y de recursos, del mismo modo que se potencia la subsidiariedad según la cual cada seccional, y más concretamente, cada uno de nosotros, desde sus oficios y funciones, contribuye a la materialización del proyecto humanista de nuestra universidad.
El ejercicio del Vicerrector académico de una universidad es, a mi parecer, comparable al del concertino. Desde esta función, el vicerrector se ubica en un lugar privilegiado para apoyar la materialización de las proyecciones y horizontes planteados desde la dirección: ya sea desde la rectoría seccional o desde la rectoría general. La brújula que orienta su camino es, sobre todo, aquella en la que se plasman los principios y objetivos del Proyecto Educativo Institucional y de la estrategia multicampus Ecos 5[1]. Diría, continuando con la metáfora que he empleado desde hace un momento, que estas hojas de ruta son las partituras que nos corresponde interpretar, entendiendo el ecosistema multicampus como una estructura para la cooperación a nivel de procesos y de recursos, del mismo modo que se potencia la subsidiariedad según la cual cada seccional, y más concretamente, cada uno de nosotros, desde sus oficios y funciones, contribuye a la materialización del proyecto humanista de nuestra universidad.
[1] Santoto: Más allá de nuestros límites – Ecos 5 – 2024-2028.

Con las orientaciones que me vienen de la dirección de la orquesta, asumo el reto de trabajar por consolidar un ecosistema educativo sostenible y sustentable, diversificando servicios, promoviendo transferencia de conocimiento y gestionando riesgos. Esto se vincula íntimamente con la propuesta de disrupción educativa, buscando avanzar en los procesos de creación, evaluación y actualización de las propuestas formativas de nuestra seccional, tanto en los niveles de la educación profesional, técnica y tecnológica, como en la formulación de propuestas de educación continua. Habrá que incursionar en la preparación de insignias digitales que nos permitan ofrecer rutas de reskilling y upskilling, de tal manera que nuestros profesionales puedan ir actualizando, perfeccionando y optimizando sus habilitades para el trabajo, en un contexto en el que, según el Foro económico mundial, alrededor del 39% de las habilidades laborales actuales se transformarán o quedarán obsoletas entre 2025 y 2030[2].
Dentro del horizonte humanista del proyecto educativo tomista, habrá que reforzar, en nuestros procesos formativos habilidades como el pensamiento analítico, la resiliencia, la flexibilidad, la agilidad, el liderazgo y la capacidad de influir socialmente. Esto tendrá, sin duda, impacto en las pruebas de estado, lo que ayudará a empujar nuestros rankings. Del mismo modo, hará más adaptables los perfiles de nuestros graduados, aumentando su nivel de atractividad en el mundo empresarial.
Dentro del horizonte humanista del proyecto educativo tomista, habrá que reforzar, en nuestros procesos formativos habilidades como el pensamiento analítico, la resiliencia, la flexibilidad, la agilidad, el liderazgo y la capacidad de influir socialmente. Esto tendrá, sin duda, impacto en las pruebas de estado, lo que ayudará a empujar nuestros rankings. Del mismo modo, hará más adaptables los perfiles de nuestros graduados, aumentando su nivel de atractividad en el mundo empresarial.
[2] World Economic Forum, Future of Jobs Report 2025, 2025, p. 8-9. Consultado el 23 de enero de 2026. [Disponible en: https://reports.weforum.org/docs/WEF_Future_of_Jobs_Report_2025.pdf].

Por otra parte, la partitura se interpreta de manera más armónica en la medida en que trabajamos para el buen vivir, de tal modo que el lugar de estudio y de trabajo sea, en permanencia, un lugar de oportunidades y de crecimiento, de valoración de los talentos y de impulso de los sueños y de las carreras de todos los que somos miembros de la familia tomasina. Esto será coadyuvado por el propósito de construir una comunidad caracterizada por la inclusión y la equidad, lo que nos permitirá a todos encontrar una ruta sobre la cual interpretar nuestros instrumentos para producir una melodía agradable al oído de la sociedad en la que nos encontramos.
Ahora bien, el concertino también tiene que liderar la afinación de los instrumentos de la orquesta. Esto implica dos cosas: por una parte, el recurso constante a una normatividad institucional que nos ofrezca un referente objetivo al momento de afinar el ejercicio de nuestras funciones. Desde la vicerrectoría académica, les pido que hagamos objetivo el acompañamiento de los estudiantes y de nuestros equipos, recurriendo a la letra y al espíritu del Proyecto educativo institucional, así como apoyándonos en los diferentes reglamentos y estatutos que se han creado progresivamente. Estoy seguro de que muchos conflictos o dificultades pueden solventarse con una cierta agilidad en la medida en que nos sometemos todos a la norma, haciendo prevalecer los principios de justicia e igualdad. Estoy seguro, también, que el rigor de los procesos de la administración educativa nos ayuda a blindar la integridad, la ética y la solidez de nuestros productos investigativos. Estas normas, sin embargo, requieren procesos constantes de actualización. Parafraseando al padre Congar, eminente teólogo del último concilio, ciertas normas y reglas que rigen la vida de una institución se vuelven caducas con el tiempo, y terminan ocultando o haciendo ineficaz su misión, en vez de ayudarla a realizarse con más brillo y vitalidad[3]. Por esto mismo, deseo desde el ejercicio que empiezo en esta seccional, seguir apoyando los procesos de actualización de documentos institucionales, como el estatuto docente, la política de investigación, la política editorial, entre tantos otros.
Ahora bien, el concertino también tiene que liderar la afinación de los instrumentos de la orquesta. Esto implica dos cosas: por una parte, el recurso constante a una normatividad institucional que nos ofrezca un referente objetivo al momento de afinar el ejercicio de nuestras funciones. Desde la vicerrectoría académica, les pido que hagamos objetivo el acompañamiento de los estudiantes y de nuestros equipos, recurriendo a la letra y al espíritu del Proyecto educativo institucional, así como apoyándonos en los diferentes reglamentos y estatutos que se han creado progresivamente. Estoy seguro de que muchos conflictos o dificultades pueden solventarse con una cierta agilidad en la medida en que nos sometemos todos a la norma, haciendo prevalecer los principios de justicia e igualdad. Estoy seguro, también, que el rigor de los procesos de la administración educativa nos ayuda a blindar la integridad, la ética y la solidez de nuestros productos investigativos. Estas normas, sin embargo, requieren procesos constantes de actualización. Parafraseando al padre Congar, eminente teólogo del último concilio, ciertas normas y reglas que rigen la vida de una institución se vuelven caducas con el tiempo, y terminan ocultando o haciendo ineficaz su misión, en vez de ayudarla a realizarse con más brillo y vitalidad[3]. Por esto mismo, deseo desde el ejercicio que empiezo en esta seccional, seguir apoyando los procesos de actualización de documentos institucionales, como el estatuto docente, la política de investigación, la política editorial, entre tantos otros.
[3] Yves Congar. Vraie et fausse réforme dans l’Église. 2e édition revue et corrigée [1ère édition 1950]. Les éditions du Cerf (Unam Sanctam)( 72). Paris. 1968, véase p. 56.

La afinación de los instrumentos se orienta igualmente a la producción de una melodía de conjunto: no sólo para el brillo de alguno de los músicos en su individualidad, sino para que todos, con un mismo objetivo, podamos dar resultados de los cuales nos sintamos orgullosos. Esto se logra si acogemos como propio el principio de subsidiariedad, el cual, bebiendo de la Doctrina Social de la Iglesia, establece que los diversos oficios y órganos de gobierno de una comunidad humana deben ejercer sus funciones propias con autonomía y responsabilidad[4]. Ningún oficio ni órgano de nuestra Universidad debe ser reemplazado por otro, sino apoyado, asistido y fortalecido por las jerarquías que les sean superiores, de tal manera que todos tomemos parte en el buen funcionamiento de nuestra institución, en la concretización de la misión común y en la coordinación de esfuerzos para favorecer el trabajo en equipo, el respeto de los conductos regulares y la creación de sinergias. Los niveles operativo, asesor, táctico, estratégico y de alta dirección deben poner su parte en este modelo de subsidiariedad.
Permítanme ahora referirme a santo Tomás, bajo cuyo patrocinio encomendamos nuestra Universidad y cuya fiesta litúrgica hoy celebramos. Su figura tutelar no es la de una reliquia que preservamos con celo y nostalgia. Todo lo contrario: se trata de un modelo que tiene aún mucha actualidad, tanto para los maestros como para los estudiantes.
Permítanme ahora referirme a santo Tomás, bajo cuyo patrocinio encomendamos nuestra Universidad y cuya fiesta litúrgica hoy celebramos. Su figura tutelar no es la de una reliquia que preservamos con celo y nostalgia. Todo lo contrario: se trata de un modelo que tiene aún mucha actualidad, tanto para los maestros como para los estudiantes.
[4] Universidad Santo Tomás, Proyecto Educativo Institucional, 2023, p. 87; cf. Pío XI, Quadragesimo anno, 1931, par. 80.
A nivel de método: Tomás no crea su obra de la nada. Lee a autores de la antigüedad, como Aristóteles y Platón; más aún, los lee a través de traducciones que no son hechas a partir de su griego original, sino de otra traducción realizada previamente en árabe y de ahí trasladada luego al latín (Eco, 2004). Lee, naturalmente, la Sagrada Escritura, referente primero de los estudios teológicos, y todo lo hace a la luz de los comentarios y tratados patrísticos, a los cuales reconoce una autoridad mayor. También lee su tiempo y sus necesidades más urgentes. […] Según lo hace entender el padre Chenu, el método de Tomás permite, en sí mismo, superar al mismo Tomás en lo que respecta a su doctrina.[5]
Quiero que nuestra Universidad, implantada en los llanos de nuestro país desde hace ya 18 años, siga haciendo resplandecer el sol de Aquino por medio de propuestas educativas que respondan a las problemáticas más urgentes del territorio y del momento histórico que nos han correspondido, enraizadas, en todo caso, en las certezas antropológicas que nos aportan las humanidades. La realidad, entendida a partir de datos y de instrumentos de rigor, nos debe orientar en la toma de decisiones para ser pertinentes en el contexto en el que nos encontramos.
Quiero que nuestra Universidad, implantada en los llanos de nuestro país desde hace ya 18 años, siga haciendo resplandecer el sol de Aquino por medio de propuestas educativas que respondan a las problemáticas más urgentes del territorio y del momento histórico que nos han correspondido, enraizadas, en todo caso, en las certezas antropológicas que nos aportan las humanidades. La realidad, entendida a partir de datos y de instrumentos de rigor, nos debe orientar en la toma de decisiones para ser pertinentes en el contexto en el que nos encontramos.
[5] Juan Francisco Correa Higuera. XII, XIII... XIX, XX, XXI: ¡Tomás aún está aquí! Sol de Aquino, 27. 2025: 56–57.

Ese es un componente esencial del humanismo cristiano que hemos heredado de santo Tomás: leemos la realidad para transformarla, para hacerla corresponder con la dignidad humana, para que ella sea el recipiente cada vez más apto en el que Dios siga depositando su amor y entregándole a su Hijo Jesucristo (Jn 3,16), como lo dice el evangelista Juan. En una ópera de 1921, Giacomo Puccini parece hacer eco de esta verdad de la doctrina cristiana, más aún, de la condición humana. La apoteosis de la pieza artística va acompañada de un verso que reza: “¡Amor! ¡Oh sol! ¡Vida! ¡Eternidad! ¡Luz del mundo es el amor! ¡Ríe y canta en el sol nuestra infinita felicidad!”
Estimadas todas y todos: permítanme ser el concertino para la orquesta de esta Universidad. Interpretemos juntos, en continuidad con lo que ya se ha construido, una melodía que siendo agradable para la comunidad que servimos, sea también medio de realización y felicidad para cada uno de nosotros. En las realidades tan contradictorias que habitamos, marcadas por las huellas de la violencia y del conflicto, y al mismo tiempo por grandes transformaciones y potencialidades naturales, técnicas y humanas, seamos música de consuelo y deleite para los demás. Seremos, con Tomás, amantes del mundo, continuadores de una obra de redención por medio de la educación, creadores de posibilidades para la felicidad y el bienestar de quienes habitamos esta llanura, este “embrujo verde donde el azul del cielo se confunde con el suelo en la inmensa lejanía”.
Estimadas todas y todos: permítanme ser el concertino para la orquesta de esta Universidad. Interpretemos juntos, en continuidad con lo que ya se ha construido, una melodía que siendo agradable para la comunidad que servimos, sea también medio de realización y felicidad para cada uno de nosotros. En las realidades tan contradictorias que habitamos, marcadas por las huellas de la violencia y del conflicto, y al mismo tiempo por grandes transformaciones y potencialidades naturales, técnicas y humanas, seamos música de consuelo y deleite para los demás. Seremos, con Tomás, amantes del mundo, continuadores de una obra de redención por medio de la educación, creadores de posibilidades para la felicidad y el bienestar de quienes habitamos esta llanura, este “embrujo verde donde el azul del cielo se confunde con el suelo en la inmensa lejanía”.
Muchas gracias,
Juan Francisco Correa Higuera, OP.



